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Entradas

Matemáticas

No me salen las cuentas, me acostumbré a contar con los dedos; ahora, con las manos repletas de letras me faltan el pulgar y el índice para sumar instantes. Me sobran sueños, me sobran miedos, me sobran riesgos, me sobran ideas, y me falta esa forma infantil de contar, mientras bailan los números en mi cabeza. No me salen las cuentas, si me llevo dos, siempre me sobran pensamientos, si resto, siempre me falta algún verso. Y me sobran espacios en blanco, me sobran leyes, me sobran mentiras, me sobran odios, y me falta siempre un abrazo de los míos, en las horas de obligada distancia.  No me salen las cuentas, enlazo relatos en la memoria mientras reto a la página en blanco, y la enfrento,  le cuento historias, anécdotas, recuerdos, y me salto algún renglón donde esconder la pena. En el doblez de otro cuaderno  habré guardado las lágrimas, las muchas que me desbordan, las muchas que escondí mientras seguía el cauce de este río de la vida  donde debo aprender a lavar la...

RECUPERAR LOS DÍAS

Escribo para espantar a los fantasmas, para luchar contra los miedos que acechan el futuro; escribo para traer luz en los días de sombras, como forma de olvidar el dolor y guardar el pasado en el cajón de lo vivido.  Escribo por cada una de las horas que he desperdiciado, para recuperar los días de algún mes favorito y desquitarme así de los fracasos y errores,  del mal humor que acecha en cualquier esquina, me envuelve, y me transforma en un ser que desconozco.  Escribo para ocupar los escasos segundos restantes de mi tiempo, los huecos que el desaliento deja en el costado, quizás para ofrecer a los míos un trocito de mí, apenas unos gramos del roce de esta piel que ya no reconozco.  Escribo para no dormir el sueño de los justos, para no avivar las injusticias, para poner en palabras lo que siento y evitar que se pudra el sentir, en un rincón de mi memoria.  Escribo para despertar al amor, a la pasión, al desaliento, al pobre, al estudiante, al exiliado, a la m...

Viajes

Perder el tren... ver pasar los vagones; una sombra ocre frente al verde de la arboleda, un haz de color que se funde con el paisaje un soplo de aire que se lleva los miedos, apenas una leve brisa al paso del convoy al que confiar los anhelos.  Perder el tren cuando ya no te encuentras, decidir alejarte del andén donde quedará olvidado el equipaje. Recoger en el pecho el aire que pretende escapar, un tesoro, en forma de suspiro,  que dejas marchar a tu antojo, despacio, sin prisas, inspiración y espiración vaciando el dolor, la pena se desvanece, en un traqueteo adormecedor, quedas ahí, mirando al horizonte, incapaz de abandonar los recuerdos, aferrada al último viaje.   Hasta la luna se ha marchado esta noche, todo está mejor a oscuras, todo está mejor, ahora. Carmen Martagón ©

Tinieblas

Escribo desde el mismo corazón de las tinieblas, donde el tiempo parece detenido, escribo tras la oscura soledad de este destierro, intentando alinear despacio las palabras; mientras mi mente desordena el verbo siento un vendaval de emociones en el vientre, se desespera el sentir y escribo... Suena el tic tac imaginario en el reloj ausente, vuelan alrededor las almas perdidas, ocultas de todo,  entre las paredes blancas que me atrapan. No sé quién soy, aquí no tengo nombre, ni título, ni aval que me sostenga, no tengo que rendir cuentas más que a mi propio infierno, convertida en ojo vigilante obligada a espantar a la muerte; escribo... La letra me mantiene en el mundo de los vivos, afuera llueve a carcajadas, el tiempo se ríe de mí, el cielo tiene el mismo color gris plomizo que mis entrañas, añoro la luz cegadora del sol atravesando la arboleda, no existe imagen más simple para atarme en el lado de los cuerdos. Las letras, que me sacan de esta cruda realidad, son aliadas de la de...

Viento

Pensé en que el vendaval estaba en mi interior, pero venía de fuera...  Sopla el viento en las calles del alma, Sopla para esconder los versos que no escribo,  los nubarrones que habitan el vacío, la tormenta que arrecia ante mis ojos, en este tiempo sin calma y sin descanso. Sopla el céfiro y desata los miedos, llevándose la neblina, avivando la llama, deteniendo el minutero en cada hora. Sopla, sopla más fuerte, ahogando la rabia que me habita, se ha apoderado del sentir, escondiendo la risa y el llanto. En cada soplo, en cada leve susurro puedo oírme lejana suplicando calma, ovillada en mi abrazo, buscando paz en el destierro, soñando con la brisa y el salitre, que me devuelva a un tiempo diferente. Pensé que el vendaval sonaba fuera y era mi corazón que desató la tormenta. Carmen Martagón  Fotografía: Juana Martín 

MAL TRATO

Se hizo irrespirable el aire alrededor, se hicieron pedazos los mensajes,  los pétalos rojos del pórtico, tras el altar.  Cada palabra, soga cruel, inmovilizó de pies y manos el futuro, anclando al pasado mis anhelos.  La simiente oscura de tu alma  me convirtió en despojo.  Transformarme en cristales de hielo, como salida, helar cada mirada rabiosa, helar la bofetada, helar mi sentir, derretirme en un mar salobre.  A nada temo... respiro a duras penas mi nueva soledad. Siento el calor que me derrite, y agradezco los rayos de libertad asomando al horizonte. No temo al fuego,  habité en el infierno... Carmen Martagón

Mirada de mujer

No me asomo a las sombras,  no porque sienta temor a lo oscuro,  más bien, por llevar la contraria  al desaliento,  que, a veces, viene aflorando  por mis hombros y pretende asustarme.  No quiero ser profeta,  tienen el mal vivir errante del camino, se les pega el polvo a las espaldas y predican sin saber en qué lugar descansa, placentera, su palabra. No sé llorar cómo la escarcha, cuando el sol aparece entre las nubes,  así, despacito, gota a gota,  derritiendo el dolor sin lamentarse.  He aprendido a llorar a borbotones,  emulando al torrente del riachuelo  cuando baja furioso en el deshielo.  No soy capaz de ser como una rosa que duele como espinas en el pecho,  soy más bien amapola solitaria, girasol amarillo y coqueto, soy cualquier flor alegre del camino  que inspirará unos versos.  Yo, no sé mirar con ojos de poeta, no soy más que una persona cualquiera, desconozco cómo miran esos seres, me gusta sent...