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Regreso

Mientras te olvido, 

he podado los rosales que plantaste,

he trasplantado las petunias y los hijos del áloe

en una par de macetas de barro, 

que yo misma escondí de mis recuerdos. 


Mientras llega ese olvido, tan esperado,

he sacudido el mantel, un día más, de esa forma tan mía,

tan odiada por ti, tan criticada,

y he oteado el horizonte de mi vida

por si los días colocan en la mirada un nuevo comienzo.


Mientras te olvido

he recordado que me gusta el café hirviendo,

sin leche y sin azúcar,

amargo, como los últimos besos,

las últimas palabras y el último abrazo,

que se perdió en algún lugar del mar de esta distancia.


Mientras te olvido,

trato de recordar esa que fui,

la que pintaba amaneceres en los versos,

deshojaba margaritas sin tocarlas,

rezaba el padre nuestro para espantar el miedo, 

y se miraba en los charcos hasta reconocerse.


Mientras llega el recuerdo de mi misma,

he pintado amaneceres imaginarios,

entre las blancas paredes de esta casa,

algún arco iris en las camisetas del primer cajón del armario,

mariposas en las cortinas gruesas del salón

y un ave fénix en mi espalda, ajada de recuerdos.


Mientras regreso, 

he vuelto a releer los versos de Machado, 

las frases subrayadas de mis cuentos favoritos, 

el título ese que refresca la memoria vivida

y la vida varada. 

He decidido cantar bajo la lluvia, 

pasear en noches sin luna 

y mirarme en todos los espejos, 

por si un día me reconozco,

por si regreso. 


Carmen Martagón Enrique ©

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