Ir al contenido principal

ANDALUZA

Nací al abrigo de un cielo andaluz,

me arroparon los vientos llegados del mar,

el levante, el poniente, o esa leve brisa que alivia las noches

y acomoda el cuerpo a demasiados grados.


Aprendí el sentido del equilibrio en los altos nidos de las cigüeñas,

poses sobre campanarios que miran desde arriba las casitas blancas.


Crecí, al ritmo de las olas de una playa eterna, 

con el compás de Alosno enredado en las manos

y es color rojizo de un río sin vida,

bañando mi estampa.


La tierra minera, herencia notable,

forjó toda estirpe,

endureció las carnes y guió nuestros pasos. 

La luz y el tiempo, medidos a golpe de versos,

viven atrapados entre los pinares de un hermoso parque;

sin querer marcharse, 

henchidos de gozo, duermen entre  dunas, entre tilo y jara

y bañan su hechura,

junto a las riberas de cualquier arroyo, 

de cualquier estanque, 

de la misma playa. 


Soy, como esa espesura de bosques de  sierra, 

como esos olores de arena mojada cuando en Aracena te despierta el agua. 

Soy la niebla que duerme sobre las montañas, 

las lindes de un huerto, las manos gastadas de los campesinos, 

las letras de un himno, 

las palmas de un cante, 

la esencia que nace entre los viñedos, 

o en los olivares. 


Carmen Martagón © 

Comentarios

  1. Tu eres brisa de poniente ,
    alegre gracejo y raza,
    y te viste una sonrisa
    como nunca imaginara.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

CANELA EN RAMA

"Canelita en rama eres mi niña bonita..".  Aquella tarde le vino a la memoria esa frase tan escuchada cuando pequeña. Estaba preparando un arroz con leche para sus nietos y había puesto los ingredientes sobre la mesa. El limón para echar la corteza en la leche, la canela en rama y el azúcar... De pequeña no sabia que significaba aquella frase que su abuela le decía, cada vez que preparaba arroz con leche o torrijas y usaba la canela como ingrediente. Ella siempre quería ser quien alcanzara, en la alacena de la cocina de su abuela, el bote de cerámica donde se guardaba la canela en rama. Para hacerlo se subía en la silla verde lacada, con finas patas de aluminio que parecía iban a romperse al sentarse, y se empinaba para llegar a él, siempre bajo la atenta mirada de la abuela. Cuando conseguía abrir el bote le pasaba las ramas de canela y su abuela repetía la frase acariciando su mejilla. - ¿ Qué significa eres canelita en rama mamá?.- Preguntó un día a ...

Pertenencia

Nada nos pertenece,  ni en la vida, ni en la muerte.  Somos efímeros: gota de agua,  flor cortada,  hierba de otoño,  hojas caducas,  viento del este.  Nos han prestado este tiempo indefinido,  no sabemos cómo ni #por qué, ni sabemos cuánto ni cuándo,  y nos pasamos las horas, los minutos, los segundos: airadas, ansiosos, expectantes,  somnolientas, celosos, aburridas,  impacientes, violentos, recelosas…  se nos pasan los instantes sin poder respirar o inhalando a contratiempo.  Nada nos pertenece, ni nuestra propia existencia,  estamos aquí  viviendo ausentes,  olvidando esas pequeñas cosas  que deberían importarnos de verdad.  Carmen Martagón 

Matemáticas

No me salen las cuentas, me acostumbré a contar con los dedos; ahora, con las manos repletas de letras me faltan el pulgar y el índice para sumar instantes. Me sobran sueños, me sobran miedos, me sobran riesgos, me sobran ideas, y me falta esa forma infantil de contar, mientras bailan los números en mi cabeza. No me salen las cuentas, si me llevo dos, siempre me sobran pensamientos, si resto, siempre me falta algún verso. Y me sobran espacios en blanco, me sobran leyes, me sobran mentiras, me sobran odios, y me falta siempre un abrazo de los míos, en las horas de obligada distancia.  No me salen las cuentas, enlazo relatos en la memoria mientras reto a la página en blanco, y la enfrento,  le cuento historias, anécdotas, recuerdos, y me salto algún renglón donde esconder la pena. En el doblez de otro cuaderno  habré guardado las lágrimas, las muchas que me desbordan, las muchas que escondí mientras seguía el cauce de este río de la vida  donde debo aprender a lavar la...