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Cáncer



 Cáncer


Enlazar la vida y los sueños,

anudar los miedos,

buscar la claridad para seguir.


Se desboca el corazón en cada avance,

contar los días, los minutos, los segundos, las horas,

aprender a contar en sesiones

y arrancar las hojas del calendario

rememorando el rezo. 

Encomendarse al universo, la ciencia, la fe o la esperanza.


Llorar y enfadarse a cada rato,

con la vida, con la muerte, con la suerte,

la buena o la mala que viene a buscarla, 

y morir de miedo mientras la sonrisa se asoma a los labios.


Odiar la valentía, la guerra, la batalla,

la obligación de mantenerse en pie,

necesitar más que nunca el silencio,

el abrazo sanador y la verdad.


Necesitar, más que nunca, la esperanza

como único peso en la mochila

y avanzar. 


Carmen Martagón ©

Comentarios

  1. Ese es el camino, Martagona, el transitado por tantas personas que al escuchar el diagnóstico médico, creyendo escuchar una sentencia. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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