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Marchar

Cuando me marche, dejaré en cada recodo mi recuerdo,
la levedad de los besos ofrecidos,
la mirada profunda mientras velaba sueños,
el eco adormecido de mi voz en cada nana,
o el brillo contenido de la risa,
que reververa en las paredes de mi casa.

Cuando emprenda el camino, sin retorno,
me sobrarán las paredes ya desnudas,
las puertas y ventanas enmarcando el color de amanecida,
y la brisa fresca de las madrugadas.

Se quedará mi lecho ya vacío,
sin nadie que recuerde su pasado,
los suspiros de amor en madrugadas,
el roce de la piel que vuelve fuego el sonido imperceptible de los besos.

Cuando solo sea humo, no existirán mas lágrimas,
reflejos de emoción tras el deseo,
el abrazo interminable, de las noches de amor,
de cuerpos ya rendidos entre sábanas.

Cuando me marche,
las miradas profundas de este amor
serán solo un recuerdo,
y tú me extrañarás,
¡me extrañarás!, lo sabes.

Carmen Martagón ©

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