Igual que ese día de lluvia que no esperas,
los recuerdos vienen a tí como un torrente,
te llenan el pecho, rebosan los ojos
e inundan tu cara.
los recuerdos vienen a tí como un torrente,
te llenan el pecho, rebosan los ojos
e inundan tu cara.
No quieres recordar, pero hay memoria
en los recovecos de lo vivido,
en las imágenes que alguna vez vuelven,
en las casas, en las cosas o en la gente.
Mañana será otro día,
pero hoy te pesan los brazos,
las piernas y el alma,
porque la memoria descargó en ellos,
mil días vividos y guardados.
Maldita memoria...
Perdono pero no olvido es una mala frase,
ni quieres, ni puedes dejar de perdonar;
y esta noche un "pero" y un "por qué"
se vuelven a guardar en el olvido,
para que pueda descansar, un poco más, el recuerdo.
Texto: Carmen Martagón ©
Foto: Rocio Escudero Alfonso ©
en los recovecos de lo vivido,
en las imágenes que alguna vez vuelven,
en las casas, en las cosas o en la gente.
Mañana será otro día,
pero hoy te pesan los brazos,
las piernas y el alma,
porque la memoria descargó en ellos,
mil días vividos y guardados.
Maldita memoria...
Perdono pero no olvido es una mala frase,
ni quieres, ni puedes dejar de perdonar;
y esta noche un "pero" y un "por qué"
se vuelven a guardar en el olvido,
para que pueda descansar, un poco más, el recuerdo.
Texto: Carmen Martagón ©
Foto: Rocio Escudero Alfonso ©

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