Casi una década en tu compañía
vigilando mis pasos, asomando al alba,
para alumbrar el rodar de mis madrugadas.
Tú, con tus tonos rojizos y naranjas,
como el fuego encendido en el hogar,
como una llama...
Yo, enredada en un millón de pensamientos,
mirando sin ver, viendo sin sentir,
con la mirada fría y la conciencia perdida,
ciega para lo que me rodea...
Hubo un lapso de tiempo, un instante, un segundo,
en el que la luz me rodeó como un abrazo,
el calor de los rayos atravesó mi razón
y me llegó a las entrañas.
En ese tiempo ínfimo, en ese leve instante,
regresaron los recuerdos, sonaron las notas de una nana,
volví a fijarme en la luz que quemaba el horizonte
y empezó en mi interior el albor de una vida nueva.
Desde entonces te saludo, amanecer
y te agradezco la oportunidad que me brindaste....
Carmen Martagón ©
como el fuego encendido en el hogar,
como una llama...
Yo, enredada en un millón de pensamientos,
mirando sin ver, viendo sin sentir,
con la mirada fría y la conciencia perdida,
ciega para lo que me rodea...
Hubo un lapso de tiempo, un instante, un segundo,
en el que la luz me rodeó como un abrazo,
el calor de los rayos atravesó mi razón
y me llegó a las entrañas.
En ese tiempo ínfimo, en ese leve instante,
regresaron los recuerdos, sonaron las notas de una nana,
volví a fijarme en la luz que quemaba el horizonte
y empezó en mi interior el albor de una vida nueva.
Desde entonces te saludo, amanecer
y te agradezco la oportunidad que me brindaste....
Carmen Martagón ©

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