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LA LUZ


Me ciega la luz que reflejan tus aguas,
la que ilumina la calma de mis días,
adoro el remanso de paz de atardeceres,
y sentarme a esperar ante tu ría.

Pasear tus orillas cada tarde,
mirar el horizonte y abrazarlo,
dejar que me lleve la corriente,
soñar con el futuro y esperarlo. 

Nada importan las nubes que oscurecen tu cielo,
ni los vientos que limitan mis pasos,
sigo viviendo en ti porque así lo quiero,
y me quedo dormida entre tus brazos. 

Texto y foto: Carmen Martagón ©

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