Ir al contenido principal

Es hermoso el Amor

Es hermoso el amor porque al sentirlo
las risas aparecen sin llamarlas,
es hermoso el amor porque al vivirlo
las caricias se dan sin esperarlas.

Hay amor en los ojos del amante,
en la mirada inocente de un niño,
en esos ojos que miran vigilantes
de esa madre que ofrece su cariño.

El amor no lo trae la primavera,
hay amores forjados en otoño,
nacidos con la más tierna espera
de ese vientre que guarda su retoño.

Hay amores a la luz de las velas
aquellos de la oscuridad sagrada
pasiones de las que ya no te esperas
y besos de la persona esperada.

Hay amores de sueños incumplidos
los que los niños forjan de ilusiones
con príncipes y princesas prometidos
corceles, castillos y dragones.

Es hermoso el amor de mariposas,
de besos robados, de tiernas miradas,
de versos, de amantes, de poemas y rosas
esos que se emprenden en las madrugadas...

Que no soy nada sin amor no tengo dudas
no porque lo diga el libro más sagrado,
ni porque esté en las más fieles escrituras
porque lo he sentido, porque lo he vivido,
porque lo he soñado...

Texto y foto: Carmen Martagón ©

Comentarios

Entradas populares de este blog

CANELA EN RAMA

"Canelita en rama eres mi niña bonita..".  Aquella tarde le vino a la memoria esa frase tan escuchada cuando pequeña. Estaba preparando un arroz con leche para sus nietos y había puesto los ingredientes sobre la mesa. El limón para echar la corteza en la leche, la canela en rama y el azúcar... De pequeña no sabia que significaba aquella frase que su abuela le decía, cada vez que preparaba arroz con leche o torrijas y usaba la canela como ingrediente. Ella siempre quería ser quien alcanzara, en la alacena de la cocina de su abuela, el bote de cerámica donde se guardaba la canela en rama. Para hacerlo se subía en la silla verde lacada, con finas patas de aluminio que parecía iban a romperse al sentarse, y se empinaba para llegar a él, siempre bajo la atenta mirada de la abuela. Cuando conseguía abrir el bote le pasaba las ramas de canela y su abuela repetía la frase acariciando su mejilla. - ¿ Qué significa eres canelita en rama mamá?.- Preguntó un día a ...

El último viaje

         Pasaba los días en aquel andén, repartiendo sonrisas y regalos a todas las personas que se cruzaban con él; siempre con su disfraz de payaso, su cara pintada y su nariz roja. Vestía pantalones con tirantes, camiseta blanca, y colgado al cuello, sobre el pecho, un enorme reloj, casi tan grande como el de aquella estación de cercanías. Su cara era amable, con una mirada luminosa, tan singular como su sonrisa pintada.  En ese tiempo entre viajeros con prisas, podía recibir distintas atenciones de ellos, un desprecio, un insulto, una mirada colérica, el llanto de un niño que se sobresalta al verle, la reprimenda de la mamá, el papá o la abuela por haber asustado al niño; él siempre regalaba una sonrisa, aunque aquellas reacciones le causaran una profunda tristeza.          Como buen payaso, lo que le hacía llorar de emoción era la devolución amable de una sonrisa, un gracias al reco...

Viajes

Perder el tren... ver pasar los vagones; una sombra ocre frente al verde de la arboleda, un haz de color que se funde con el paisaje un soplo de aire que se lleva los miedos, apenas una leve brisa al paso del convoy al que confiar los anhelos.  Perder el tren cuando ya no te encuentras, decidir alejarte del andén donde quedará olvidado el equipaje. Recoger en el pecho el aire que pretende escapar, un tesoro, en forma de suspiro,  que dejas marchar a tu antojo, despacio, sin prisas, inspiración y espiración vaciando el dolor, la pena se desvanece, en un traqueteo adormecedor, quedas ahí, mirando al horizonte, incapaz de abandonar los recuerdos, aferrada al último viaje.   Hasta la luna se ha marchado esta noche, todo está mejor a oscuras, todo está mejor, ahora. Carmen Martagón ©