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Un Instante Robado: Rocío Escudero y Carmen Martagón

Rocío le robó un instante a la Sierra, a un pueblo blanco, de calles estrechas y empinadas, llenas de piedras primorosamente colocadas...  Le robó un instante a la vida cotidiana de un rincón precioso, un rincón que en Otoño se viste de verdes y marrones,  robando el protagonismo al azul del cielo y al blanco de las casas. Y ese instante, se llenó de versos en mi cabeza, de juegos de niños, charlas entre madres e hijas, momentos de ayer y de siempre, que nunca deberían perderse en los rincones de nuestra tierra.

Cualquier rincón merece la pena, y merece ser visto, sentido y vivido. Podría ser cualquier rincón de nuestra Andalucía, pero en este caso es Huelva, su sierra, sus pueblos con olor a jara, a chimenea, a leña de encina, a tocino, jamón y pan de leña.  Es Huelva, con su Sierra llena de puestas de sol, atardeceres, riachuelos que susurran en los oídos del viajante. 

Es Huelva, mi tierra, mi sierra, mi alma, la tierra de mi Herencia, mi mar y mis sueños. Huelva la luz... Ni más ni menos...  




La foto se hizo poema en Carmen...


Mi calle

Cómo me gustaba jugar calle abajo
llegar hasta el prado saltando la valla,
el sonido sordo de zapatos nuevos,
correr por las piedras, el viento en la cara,
mi madre me llama desde la ventana.

Baja que nos vamos, que llegamos tarde,
¡no te mires más que vas a gastarte!
¡mira que no llegas, déjame mirarte!.
Me miran tus ojos con amor de madre,
¡que bonita eres! -me dice mi padre...

Como me gustaba el café a la tarde,
sentada en el patio, escuchando la radio,
tú coses remiendos sentada en la silla,
suenan mil canciones, y voy inventando
pases de modelos de cuando chiquilla.

En mi pueblo blanco, con calles de piedra
viví los amores y viví la pena,
soñé con ser viento, montaña y arena,
soñé con ser grande... y luego pequeña,
bajando hasta el prado desde la calleja...  


Texto: Carmen Martagón ©
Foto: Rocío Escudero ©

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