Ir al contenido principal

Rodeados de agua

Rodeados de Agua...

¿Quien no se quedó alguna vez paralizado mirando el agua en cualquiera de sus manifestaciones a nuestro alrededor? Mirando al mar, una cascada, la fuente del pueblo...  Hay lugares llenos de magia porque están rodeados de agua y su sonido o su visión provocan calma en nuestros sentidos.
Algunos de nuestros sentidos conectan con el agua:

La vista:  ¿Has mirado largo rato el agua correr? ¿Te has parado a contemplar las olas romper en la orilla y retirarse una y otra vez?.
El oido: ¿Te has parado a escuchar el sonido de las olas, el rumor de la corriente del río? Puedo cerrar los ojos y me llegan esos sonidos.
Y el tacto: Es una sensación especial meter las manos o los pies en el mar para refrescarnos, un placer dejarla escapar entre los dedos.
Muchas terapias de relajación se basan en el oido, el tacto o la visión del agua.

Cuando pienso en el agua me imagino el mar y un lugar precioso en la Sierra de Huelva que también está unida a mi vida. Cada año subimos a visitar este lugar  donde los colores blanco y verde se conectan de forma especial... La Peña de Arias Montano, en Alajar. Municipio de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche... (tengo que dedicar una publicación especial a este maravilloso lugar).
Allí, en la Peña, hay una fuente natural que en invierno lleva el agua fria de la montaña y que es una delicia ver, con sus reflejos plateados que se mezclan con los colores del otoño y el invierno, oir su rumor cuando baja por la cascada o corre en la fuente y tocarla aunque el frio nos hiele las manos...


  

 
Volví a mirarme en el agua que corre
En el espejo claro que me trajo el río
Volví a sentir la frescura del agua
Sentí frescor, dolor y escalofrío...

Volví a soñar con el mar de mi alma
Con las espumas de las leves olas
Me sumergi entre el agua profunda
Y me dormir al compás de caracolas

Me dió la vida y me cobijo el agua
Desde tu vientre madre, tibio y tierno
Sentí el latido de dos corazones
y me acurruque esperando mi tiempo.





Texto y Fotos: Carmen Martagón © 

Comentarios

  1. Precioso amiga Carmen. Somos afortunadas por haber nacido en un lugar donde el agua es la fuente de la vida.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

CANELA EN RAMA

"Canelita en rama eres mi niña bonita..".  Aquella tarde le vino a la memoria esa frase tan escuchada cuando pequeña. Estaba preparando un arroz con leche para sus nietos y había puesto los ingredientes sobre la mesa. El limón para echar la corteza en la leche, la canela en rama y el azúcar... De pequeña no sabia que significaba aquella frase que su abuela le decía, cada vez que preparaba arroz con leche o torrijas y usaba la canela como ingrediente. Ella siempre quería ser quien alcanzara, en la alacena de la cocina de su abuela, el bote de cerámica donde se guardaba la canela en rama. Para hacerlo se subía en la silla verde lacada, con finas patas de aluminio que parecía iban a romperse al sentarse, y se empinaba para llegar a él, siempre bajo la atenta mirada de la abuela. Cuando conseguía abrir el bote le pasaba las ramas de canela y su abuela repetía la frase acariciando su mejilla. - ¿ Qué significa eres canelita en rama mamá?.- Preguntó un día a ...

Pertenencia

Nada nos pertenece,  ni en la vida, ni en la muerte.  Somos efímeros: gota de agua,  flor cortada,  hierba de otoño,  hojas caducas,  viento del este.  Nos han prestado este tiempo indefinido,  no sabemos cómo ni #por qué, ni sabemos cuánto ni cuándo,  y nos pasamos las horas, los minutos, los segundos: airadas, ansiosos, expectantes,  somnolientas, celosos, aburridas,  impacientes, violentos, recelosas…  se nos pasan los instantes sin poder respirar o inhalando a contratiempo.  Nada nos pertenece, ni nuestra propia existencia,  estamos aquí  viviendo ausentes,  olvidando esas pequeñas cosas  que deberían importarnos de verdad.  Carmen Martagón 

RECUPERAR LOS DÍAS

Escribo para espantar a los fantasmas, para luchar contra los miedos que acechan el futuro; escribo para traer luz en los días de sombras, como forma de olvidar el dolor y guardar el pasado en el cajón de lo vivido.  Escribo por cada una de las horas que he desperdiciado, para recuperar los días de algún mes favorito y desquitarme así de los fracasos y errores,  del mal humor que acecha en cualquier esquina, me envuelve, y me transforma en un ser que desconozco.  Escribo para ocupar los escasos segundos restantes de mi tiempo, los huecos que el desaliento deja en el costado, quizás para ofrecer a los míos un trocito de mí, apenas unos gramos del roce de esta piel que ya no reconozco.  Escribo para no dormir el sueño de los justos, para no avivar las injusticias, para poner en palabras lo que siento y evitar que se pudra el sentir, en un rincón de mi memoria.  Escribo para despertar al amor, a la pasión, al desaliento, al pobre, al estudiante, al exiliado, a la m...