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Tiempo reflejo

Aún no dan las siete y ya te echo de menos, extraño tu deambular por mi piel como el veneno, el sonido de tu voz en mis oídos, pausado, lento, avanzando despacio, como los minutos de este reflejo. Cuando el minutero alcance cada hora de tu ausencia, vendrán a mi memoria tus labios y tu esencia, tu mirada que derrite mis barreras, y ese abrazo que mi cuerpo siempre espera. Aún no dan las siete, yo te espero, no se si mirar el reloj o su reflejo, el espejo devuelve la mentira, la que quiero escuchar, la que intento que digas. Aun no dan las doce en el reflejo, pasaron las siete y aún te espero... Texto: Carmen Martagón © Foto: Rocío Escudero  ©

Soledades

Miro el rincón vacío a mi lado, nadie me planta batalla para el canal de la tele, no hay voces que alteren la paz de mi casa, no hay más risas que las mías, ni más llantos que los míos.  En la cocina sólo un plato por recoger, una cuchara, un vaso y una taza de café a la que hace años le falta el asa, como a mí me falta tu compañía... En mi casa no hay gritos, ni juegos, ni tan sólo lágrimas, hasta las mías se secaron de tanto llorar las ausencias. He mirado el rincón vacío del sofá, el espacio infinito de mi cama, el cepillo de dientes, añorante de otros compañeros llenos de color y he sentido en mis huesos, el vacío, el silencio y los años. He mirado mi alma vacía de besos y he querido despertar de éste mal sueño. Carmen Martagón  ©

Nubes

Mami.... ¿quien sostiene las nubes? si parecen pintadas sobre fondos azules, ¿se han quedado atrapadas? Esas que no se mueven ni cuando sopla el viento, solitas se sostienen ¿le han puesto pegamento? Parecen algodones, o montañas de nieve, nubecitas de dulce... ¿le han puesto pegamento o el cielo las sostiene...? Carmen Martagón 

Puedes...

Atraviesa mi espacio con letras que duelan, nubla mis sentidos en cada renglón, atrapa mi sangre en párrafos de sueños, atrapa mi tiempo, nubla mi razón. Rayos de sol que reflejan páginas, aquellas que escribe la pluma que duele, lunas y estrellas que alumbran la noche en la que aún insomne, te dice que puedes... Carmen Martagón © Imagen Christian Schloe Colaboración con el club de las poetisas.

Elevaciones

Puede que no esté a la altura, que no de la talla para ser grande, puede que me quede sólo en ser yo o tú, simplemente nosotros y puede ser que así lo quiera.  Mi altura es otra, además del metro sesenta y poco, me vale con llegar a la altura correcta para un beso en la frente o en los labios de quienes amo, me vale para un abrazo o la belleza de una sonrisa. Prefiero, la altura justa del café en la mano con unas amigas, me gusta esa cota que permite oler las flores, disfrutar del viento y mirar la inmensidad del mar para sentir escalofríos. Soy de quienes tienen que estar a la altura de ser justo, humilde y leal y no quiero otro nivel, ni título o condición, ningún otro, más que, el que me otorga ser: madre, amiga, hija, novia, mujer, hermana o simplemente persona. En las cosas sencillas estoy a la altura, a esa altitud justa de la que no quiero bajarme, esa que me ofrece el mejor "escenario". Carmen Martagón © Montaje foto: @xokotonto

En colores

Han dejado el corazón en la orilla, refugiaron sus sueños en paraguas de colores, ya se asoman los reflejos de sus almas, en las aguas transparentes del olvido. Para apagar la oscuridad vivida, pintan de dulzura el camino añorado, tejen una senda, dibujan senderos y paso tras paso se alejan del miedo. Tal vez equivoquen las veredas, tal vez la luz del sol ciegue sus miradas, puede que las sombras vistan sus recelos, pero han aprendido a ver en colores y a sentir la vida más allá del blanco y negro. Texto: Carmen Martagón Imagen Claude Theberge colaboración con El club de la Poetisas 

De Acero

Estás hecho de acero, del que no se oxida ni se funde, ese que resiste tempestades, las del tiempo, la vida y los mares revueltos. Estas hecho de pedazos de forja, arden tus entrañas con cada injusticia, allá en la profundidad del alma se funden tus sueños con las realidades. Estas hecho de oro puro y plata labrada, son tus sentimientos los más puros metales y tu corazón, joya inalterable cual diamante. Eres tierra firme, valor y templanza, de seda y metales o de pura fragua, fundido tu cuerpo con cada latido, un corazón firme que no se ha rendido... Padre, te quiero...  Poesía: ‪#‎ CarmenMartagón‬ ©