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Desencanto


Foto de Carmen Martagón Enrique.
             Se escondió bajo las ilusiones perdidas, en las miradas que nunca se encontraron, entre las promesas rotas y los amores olvidados. Agazapado, la vio llorar y se sintió más fuerte, estaba seguro de haber ganado la batalla pero siguió escondido, a la espera de una oportunidad para salir y tomar posesión de toda su vida. Se enmascaró entre las pesadillas, las lágrimas derramadas, en los suspiros y las palabras que nunca salieron de su boca. La acompañó, día tras día, difuminado entre dibujos inacabados y flores secas; incluso bajo las páginas amarillentas de un libro releído mil veces.

             Él era así, un ladrón de sueños, de minutos de vida, conocido como "el desencanto". Se instaló cerca de sus sentimientos, vino a robarle los sueños y aguardó pacientemente el momento oportuno...
Y en un instante, la vió secar sus lágrimas, tirar a la basura las flores marchitas y tomar, del cajón de su escritorio, papel y lápiz. 

             Desde el rincón donde se hace cada día más pequeño, la ve escribir canciones y soñar melodías, la ve sonreir mientras tararea una música conocida y revive cuentos. 

             Hoy la ha visto pintar los colores del arcoiris y llenar de ilusión las mañanas de un montón de amigas y juntas han hecho magia, salvando la tierra de un mago malvado. También la vió rellenando con pespuntes trocitos de vidas y pintanto sueños con el cabello rojo de un hada del bosque. 

             Y así quiere seguir, porque está empeñada en llenar de letras cada instante, hasta borrar para siempre ese desencanto, que nunca debió cruzarse con ella.

Texto: Carmen Martagón ©
 Foto: Rocío Escudero  ©

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